BITACORA SEMANA 9

La clase inició con la frase “la pedagogía es conflictiva”, la cual abrió un espacio de reflexión alrededor de la relación entre conocimiento y conflicto. A partir de esto surgió la idea de que el conocimiento muchas veces genera problemas, ya que el individuo constantemente se encuentra entre lo que desea hacer y lo que el contexto le exige. Es decir, existe una tensión entre los intereses personales y las demandas sociales, lo que convierte al conflicto en una parte natural de la vida humana y de los procesos educativos.

También se habló de la importancia de no interpretar a los demás desde nuestros propios problemas. Muchas veces leemos la realidad desde nuestros conflictos personales, lo que limita nuestra capacidad de comprender realmente al otro. Por eso, se resaltó la necesidad de aprender a leer, interpretar y dialogar desde una posición más consciente y reflexiva.

Posteriormente, se abordó la idea de que existen conflictos de orden estructural, los cuales están presentes dentro de la sociedad. Un ejemplo de ello es la conciencia de clase, que llevó a cuestionar si realmente es posible salir completamente de la clase social a la que pertenecemos. De allí surgió la frase: “serás el más rico o el más pobre de tu clase social”, entendiendo que las dinámicas sociales condicionan gran parte de nuestras posibilidades y relaciones.

Además, se mencionaron los conflictos latentes, entendidos como aquellos de orden simbólico. Estos aparecen cuando esperamos algo de una situación, de una persona o de una relación, pero el resultado no corresponde a nuestras expectativas. En muchos casos, el conflicto no surge únicamente por los hechos, sino por aquello que imaginamos o esperamos que ocurra.

Más adelante, se retomaron los modelos para trabajar los conflictos. Primero, se recordó el modelo tradicional, caracterizado por centrarse en la norma y el castigo: si una persona incumple una regla, recibe una sanción. A partir de esto surgió una reflexión importante: en muchas ocasiones las personas piensan más en cómo burlar el sistema que en aprender realmente de la situación.

Después se recordó el modelo Harvard, basado principalmente en el diálogo y la construcción de acuerdos entre las partes involucradas. Este modelo busca generar soluciones a través de la comunicación y la negociación.

También se habló del modelo restaurativo, relacionado con los procesos de justicia restaurativa y muy conectado con el contexto colombiano. Este modelo propone preguntarse qué puede hacerse para reparar o remediar el daño causado, buscando formas de restaurar, al menos parcialmente, las afectaciones producidas por el conflicto.

Finalmente, la clase se centró especialmente en el modelo narrativo. En este enfoque, el conflicto no es solamente lo que sucede, sino la manera en que es narrado e interpretado por las personas involucradas. Es decir, cobra gran importancia aquello que los demás dicen de alguien y las historias que cada persona construye sobre sí misma. En este sentido, la narración puede llegar a ser incluso más grande que el conflicto mismo.

A partir de esto, se destacó la importancia de transformar la cultura escolar desde la escucha. Se mencionó que, cuando una persona forma parte del problema, difícilmente puede actuar como mediadora. Asimismo, se reflexionó sobre el hecho de que no escuchamos ni recordamos de manera neutral; siempre interpretamos desde nuestras experiencias, creencias y contextos. Por ello, quien media un conflicto debe preguntarse constantemente desde qué lugar está escuchando y qué significado le está dando a la situación según el contexto en el que ocurre.

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