MITO DE PARIS
¿Qué sobornos enfrentamos como docentes al evaluar un conflicto?
Aunque suene fuerte la palabra “soborno”, en la vida real no siempre es algo material, sino más sutil. Como docentes, podemos vernos influenciados por el afecto hacia ciertos estudiantes, por etiquetas que ya existen sobre ellos o incluso por el deseo de evitar problemas más grandes. A veces también pesa el cansancio o las ganas de resolver rápido. Todo esto nos pone en una posición muy parecida a la de Paris: elegir no desde lo justo, sino desde lo más cómodo o conveniente. Y ahí es donde vale la pena preguntarnos… ¿estoy decidiendo con criterio o con inclinación?
¿Cómo se construye la objetividad en medio de las pasiones?
Ser objetivo no significa dejar de sentir, porque eso es imposible. Más bien, es reconocer lo que sentimos y no dejar que eso dirija nuestras decisiones. Se construye escuchando de verdad, sin interrumpir ni prejuzgar, tratando de ver más allá de lo evidente. También implica apoyarse en acuerdos, normas y valores compartidos, que funcionen como una guía cuando todo se vuelve confuso. Es como hacer una pausa consciente antes de decidir, para no caer en elecciones impulsivas que después puedan generar más conflicto.
¿Qué ocurre con los que no fueron elegidos en una negociación?
Los que no son “elegidos” muchas veces se quedan con una sensación de injusticia o invisibilidad. Y eso no desaparece solo porque el conflicto “se resolvió”. Si no se sienten escuchados o comprendidos, ese malestar puede quedarse y transformarse en nuevos conflictos más adelante. Por eso, más allá del resultado, es importante cuidar el proceso: que todos tengan voz y que la decisión final se perciba como justa. Porque al final, no se trata solo de resolver, sino de no dejar heridas abiertas.
"Ser objetivo no significa dejar de sentir, porque eso es imposible. Más bien, es reconocer lo que sentimos y no dejar que eso dirija nuestras decisiones" es idea es interesante, porque habla de los niveles de autopercepción y consciencia.
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